Cuando pienso sobre mi decisión de venir a vivir a Ucrania no me cabe ninguna otra explicación que la de la locura del amor.

El primer día que fuí a comprar al supermercado saludé a la cajera en inglés y le sonreí. Recibí una mirada azul, de aquellas que te tocan el alma, pero por supuesto que sumamenta fría de acuerdo a mi percepción de latinoamericano por aquel entonces.

Ucrania es algo totalmente diferente a todo lo que he visto en Argentina o cualquier país de latinoamérica. Ucrania es la etrecha distancia entre la formalidad y el descontrol, Ucrania es comer sopa con un diente de ajo y caviar negro, Ucrania es la modernidad y la nostalgia de posguerra al mismo tiempo, Ucrania es un Lada y una Ferrari en la misma calle.

En cierta ocasión había llegado de Argentina visitiendo lo que para mí, en aquel entonces, era ropa de invierno. Una gran oportunidad para que las temperaturas de -20° (menos veinte grados bajo cero) derrumben el concepto que yo tenía de la ropa de invierno en pocos segundos.

Cuando le muestro a mis  amigos las fotos de los asados que comemos en Argentina, realmente se desesperan. No pueden creer que pongamos porciones de carne tan grandes a la parrilla. Aquí comen algo que se llama “shashlik” que son una especie de brochetes. Si se comen 2 brochetes enteros ya es una gran hazaña. Es por eso que al ver el asado se vuelven locos y no lo pueden entender.

En julio solía ir a mirar el río y hundirme un poco en la típica nostalgia de expatriado. Contemplaba los oxidados astilleros donde alguna vez se construían misiles y barcos de guerra en tiempos de la Unión Soviética. Lo que nunca me hubiera imaginado es que un par de meses después, en enero,  vería a un chico andando en bicicleta arriba del mismo río, que en este caso se había congelado.

A veces me acuerdo de Doña Teresa y de todas las abuelitas de mi barrio en Buenos Aires. Realmente eran muy dulces. Me encantaba charlar con ellas, porque me inspiraban ternura. Aquí en Ucrania aprendí que una abuela es mucho más que eso. Aquí una de las palabras más famosas es “babushka”, que significa abuela. Las podés ver en el mercado, manejando el tranvía, manejando el trolebus, vendiendo, paseando a los ñietos, saliendo entre amigas y demás. La babushka es parte fundamental de la sociedad, son muy respetadas. Hay un poder que se les confiere que se ve a la distancia, inspiran respeto. Si querés evitar problemas, nunca te metas con una babushka, es ley.

En Ucrania la gente toma té todo el día. Y cuando digo todo el día, me refiero a “todo el día”. En promedio pueden tomar unas 10 tazas por día. Lo toman con temperaturas bajo cero pero también con el calor (aquí también hace calor). Pueden comer una pizza y la acompañan con un té.

En Ucrania en general las personas son muy detallistas. Cuando una chica va a comer con su novio, o incluso si va entre amigas, hay toda una ceremonia de las tasas que utlilizan, las cucharitas, el detalle de esto, el detalle del otro, todo tiene su encanto, y ellos disfrutan del detalle. El detalle también los disfruta a ellos. Lo que para muchos latinoamericanos podría resultar un poco “denso”, aquí es normal.

En Ucrania la gente ama contar historias, ama los relatos fantásticos. La mayoría de las niñas sueñan con ser princesas desde pequeñas. Sus mamás les leen cuentos de princesas, les compran ropa de princesas y les dicen que van a ser princesas. Cuando digo que sueñan con ser princesas, me refiero a que “sueñan con ser princesas”.

En los cumpleaños se acostumbra levantar la copa y expresar los buenos deseos para el cumpleañero. Esa expresión suele ser sumamente poética y se da de forma espontánea. Se pueden enumerar listas de deseos interminables y quién recibe los buenos deseos escucha atentamente porque lo recibe como una realidad, realmente lo necesita.

Ucrania ama todo lo que está relacionado con Italia. En cada cuadra hay en promedio 1 café o restaurante relacionado con cocina Italiana. Incluso les ponen nombres de cantantes Italianos. Lo llamativo son las pizzas. Cada pizza tiene nombres exóticos que los inventan aquí mismo y mucha gente piensa que realmente son pizzas reconocidas a nivel internacional. El punto es que les ponen muchísimas ingredientes. He llegado a comer una pizza con mascarpone y frambuesa! Pedir una pizza de muzzarella aquí en Ucrania es algo inimaginable. Para que sea una pizza buena y valga su precio, tiene que tener muchas cosas arriba.

Aprovecho también para dejarles 2 links a sitios que hemos creado para promocionar Odessa (prometo en un futuro traducir al español):

 

http://dayinodesa.com.ua/

http://discoverodesa.com.ua

 

En otros posts seguiré contando sobre mis experiencias en Ucrania. Si a alguien le interesa voy a seguir escribiendo.

gabifoto

Acerca del autor de este artículo: “Gabriel Carrivale”

¡Hola! Mi nombre es Gabriel y soy de Argentina pero vivo en distintas partes del mundo (ahora en Ucrania). Hace unos años también pasé por ese momento en que quería darle un sentido más profundo a mi vida.

Trabajaba como programador para distintas compañías pero la rutina me aburría. Sentía que necesitaba un cambio y sabía que Internet era una buena herramienta para ganar dinero, pero no tenía idea de cómo empezar.

A pesar del miedo y de los consejos de optar por un trabajo seguro, decidí seguir mi pasión y comenzar a trabajar por mis sueños.