Mi esposa es de la región de Europa del Este y estudió para ser bailarina profesional. En una ocasión yo estaba mirando en su país a unos niños pequeños bailar y quedé admirado por la precisión con la que lo hacían pero al mismo tiempo me llamó la atención cómo la profesora les daba instrucciones con tono fuerte, lo que en latinoamérica podríamos interpretar como “gritar”. Mi esposa me comentó que eso es completamente normal y que cuando ella estudiaba de pequeña para ser bailarina, en caso de no pararse en la posición adecuada, su profesora podía echarla del grupo de baile o en algunas ocasiones darle un pequeño golpe para que corrija la postura.

Algunos meses después tuve la oportunidad de ver en Argentina un acto en el que bailaban un grupo de niñas estudiantes de danza clásica. Lo hacían de forma muy agradable para ser niños y sus padres los aplaudían orgullosos por las técnicas de danza que estaban mostrando. Le pregunté a mi esposa qué pensaba, y me dijo que para ser sincera lo estaban haciendo con muchos errores graves, difíciles de corregir luego y que si una profesora de danza para niños de su país viera la escena, lo tomaría como una especie de broma.

Mi sensación respecto al primer caso fue de sorpresa y de desacuerdo.  Cómo era posible que una profesora tratara así a un grupo de niños. Pero al mismo tiempo sería absurdo quedarme con la apreciación inicial, siendo que las bailarinas eslavas son las mejores del mundo. Las niñas del primer caso estaban bailando quizá para hacer felices a sus padres y sus errores de postura nada importaban; en el segundo caso esas niñas estaban bailando para ser bailarinas profesionales, muchas de ellas a nivel mundial. El contraste entre lo ordinario y lo extraordinario.

Luego de esa charla mi esposa resumió mi interregante con la palabra mágica: disciplina.

¿Qué es la disciplina?

Generalmente asociamos la palabra disciplina a algo negativo o cruel.  Pero de lo que estamos hablando ahora es distinto, nos referimos al proceso de transmisión o adquisición de conocimientos o nuevas habilidades de forma determinante. No hay lugar para la mediocridad, el compromiso y la constancia es indispensable para llegar a la meta.

La decisión de crecer

Seguramente muchos ya conocen la historia porque es una historia de vida citada para múltiples temas. Pero por si acaso vamos a refrescarla, porque se cumple literalmente la temática que estamos desarrollando.

Había un niño muy talentoso que amaba lo que hacía.  Cuando otros lo hacían como un juego, él ya se sentía un profesional.  Cuando sus amigos salían a divertirse o tener otras actividades, él prefería invertir ese tiempo en perfeccionarse en la actividad que tanto le gustaba.

Un problema apareció de repente y era de tal magnitud que podía estropear su sueño. Los médicos le dieron esperanzas a través de una posible solución. Cuando otros niños a su edad tenían terror de solo ver una jeringa a la hora de darse una vacuna, este niño se inyectaba a sí mismo, todos los días y de forma disciplinada, la medicina que lo ayudaría a acelerar su problema de crecimiento. Estamos hablando de Leonel Messi.

Implementando cambios

Sentimos cuánto nos cuesta implementar un cambio en nuestra vida y esto tiene una explicación. Naturalmente desarrollamos rutinas o nos movemos con patrones específicos que nos permiten economizar energía y hacerlo como si fuera en piloto automático. Por eso nos cuesta tanto el cambio.  El cambio representa un desafío, una inversión de energía para elegir e implementar un cambio que nos lleve hacia el objetivo que hemos planeado.

Para poder incorporar ese nuevo hábito, patrón o comportamiento debemos utilizar la disciplina para superar la resistencia al cambio. Por ejemplo si nuestro objetivo es crear un blog con miles de suscriptores, debemos ofrecer contenido de calidad y en abundancia.  Para lograrlo, debemos escribir al menos 3 veces por semana.  Es casi cantado que la primera semana lo haremos sin mayores problemas, pero luego la pereza y cualquier otro tipo de distracción nos desplazarán fácilmente del objetivo. Y aquí es donde justamente debemos aplicar disciplina. Si en lugar de escribir el contenido planificado, estamos chequeando facebook, entonces tenemos que bloquear facebook o determinarnos a no usarlo durante las horas de trabajo.

Cuando logramos incorporar el cambio, el resto del camino se hace más sencillo porque el nuevo comportamiento ya se ha transformado en hábito y lo desarrollamos casi sin pensarlo, lo cual nos da lugar a concentrarnos en otras áreas a la vez que seguimos avanzando.

La disciplina nos lleva al éxito

Si cualquiera de las bailarinas o gimnastas de Europa del Este que triunfan a nivel mundial o ganan los juegos olímpicos no hubieran sido disciplinadas, quizá hoy serían sólo bailarinas comunes.

Si Messi no se hubiera aplicado diariamente la inyección que aceleraba su crecimiento, quizá hoy sería sólo un buen jugador.

Si quienes queremos ganar dinero con Internet no aplicamos disciplina de trabajo en lo que hacemos, quizá nos quedemos luchando para subsistir en lugar de vivir a lo grande y alcanzar nuestros sueños.

 

Que un hombre se conquiste a sí mismo es la primera y más noble de todas las victorias.
Platón.

 

Nunca cambiarás tu vida hasta que no cambies algo que haces todos los días.-
John C. Maxwell.

 

 

gabifoto

Acerca del autor de este artículo: "Gabriel Carrivale"

¡Hola! Mi nombre es Gabriel y soy de Argentina pero vivo en distintas partes del mundo (ahora en Ucrania). Hace unos años también pasé por ese momento en que quería darle un sentido más profundo a mi vida.

Trabajaba como programador para distintas compañías pero la rutina me aburría. Sentía que necesitaba un cambio y sabía que Internet era una buena herramienta para ganar dinero, pero no tenía idea de cómo empezar.

A pesar del miedo y de los consejos de optar por un trabajo seguro, decidí seguir mi pasión y comenzar a trabajar por mis sueños.