Tener una rutina es indispensable para obtener éxito en cualquier proyecto que deseemos llevar a cabo, incluso si este no fuera económico.

Durante nuestra formación educativa seguimos una rutina que generalmente no nos gusta y de la cual protestamos en demasía. Cuando comenzamos a trabajar en relación de dependencia, nos ajustamos a esa nueva rutina y generalmente seguimos protestando.

Cumplimos ese tipo de rutinas por obligación, porque no tenemos otra opción. Al mismo tiempo nos molesta que alguien decida por nosotros y determine la forma en que debemos administrar nuestro tiempo diario.

El punto clave de este dilema radica en las decisiones. Cuando no decidimos por nosotros mismos alguien decidirá por nosotros. ¿Y de qué forma? Muy simple, si yo no decido trabajar para mí creando mi negocio, alguien decidirá que trabaje para él. Si no decido cuál es mi visión, otros lo decidirán por mí.

Detrás de cada cambio e impactante éxito, hay un ejército de pequeñas decisiones que la persona exitosa decidió disponer de forma estratégica en el campo de batalla de la rutina. Porque después de todo, estamos en tiempos llenos de poderosas herramientas para producir o procastinar.

Todo lo antedicho no debería aplicarse al caso del millonario de la remera (playera en algunos países). Pues él se despierta a las 5 de la madrugada y su gris remera lo espera ansiosa para unirse a su primitiva rutina. La moda o los conceptos sociales no deciden por él. Él ya los anticipó y ya decidió; es más, los decidió de tal forma que los redujo al minimalismo más puro.

Decidir de forma anticipada qué color de remera usar para evitar decidir 365 veces por año (más de 120 horas por año – a 20 minutos por día) algo tan banal, constituye una de esas decisiones que dan cuenta del poder de las decisiones y las rutinas.

Quizá muchos hayan buscado la explicación de este hombre basándose en sus extraordinarias habilidades como programador, o como hombre de negocios, quién sabe. Pero hay algo que pocos sean detenido y quizá sea el resumen de su millonario éxito.

Mark Zuckerberg y su remera gris

 

gabifoto

Acerca del autor de este artículo: "Gabriel Carrivale"

¡Hola! Mi nombre es Gabriel y soy de Argentina pero vivo en distintas partes del mundo (ahora en Ucrania). Hace unos años también pasé por ese momento en que quería darle un sentido más profundo a mi vida.

Trabajaba como programador para distintas compañías pero la rutina me aburría. Sentía que necesitaba un cambio y sabía que Internet era una buena herramienta para ganar dinero, pero no tenía idea de cómo empezar.

A pesar del miedo y de los consejos de optar por un trabajo seguro, decidí seguir mi pasión y comenzar a trabajar por mis sueños.